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tiraboleiro

Son las personas encargadas de controlar y dirigir el botafumeiro en la Catedral de Santiago de Compostela.

Su origen se encuentra en la palabra latina turifenarium, que viene a ser "el que mueve el incienso".

"En realidad, los siniestros causados por el brasero de 62 kilos, que en su vaivén alcanza una velocidad punta de 82 kilómetros por hora, fueron más bien escasos a lo largo de su historia. Sólo están documentados cuatro accidentes, algunos de ellos con descalabrados, pero ninguno con víctimas mortales. El primero, el día de Santiago de 1499: se rompieron las cuatro cadenas que sostienen la naveta del incienso y el botafumeiro salió disparado, aplastándose contra la puerta de Platerías. El segundo siniestro aconteció el 23 de mayo de 1622: el botafumeiro (otro distinto del anterior y también diferente del actual) se vino abajo de repente, en caída vertiginosa, sobre los tiraboleiros. Los otros dos sobresaltos ya los dio en la segunda mitad del siglo XX, aunque no hay constancia escrita. Sólo los guarda en la memoria el tiraboleiro mayor, Armando Raposo, y ya no recuerda las fechas. Una vez, el aparato golpeó a un acólito que bajaba del altar y le fracturó tres costillas. La otra, el bólido, que ya enfilaba el aterrizaje, se le estampó en la cara a un alemán y le rompió la nariz."
Silvia R. Pontevedra, "Un seguro de Año Santo para la Catedral", El País, 10 de julio de 2009.

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