Levantar el caballo una de las manos para dejarla caer con fuerza.
Del francés piaffer.
"El Rancio lo seguía con el coche, a veinte metros de distancia, tranquilizando con la mano a los dos caballos, que tenían tendencia a piafar mientras soltaban sus boñigos". Phillipe Claudel, Almas grises.
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