Gobernador de un beylicato turco. Del turco bey, señor. ¡Mi pobrecita Sekure no es un hombre, un bajá o un bey, como para poner debajo un vistoso sello! Al pie de la carta había firmado con la inicial de su nombre, que parecía un pajarito asustado, y eso era todo". Orhan Pamuk, Me llamo Rojo.
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