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girasol

Atracción de feria semejante a la noria, pero de órbita oblicua.
De girar y sol.
Por una fachada iluminada pasaban, a intervalos breves, con rapidez, unas sombras alargadas, inmensas, casi invisibles: eran las aspas del girasol, que giraba y giraba sobre su eje, elevando oblicuamente al azul nocturno sus barquillas cargadas una porción de gente chilladora.
Antonio Rabinad, Los contactos furtivos.

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