miasma
Mal olor, sustancia o gas maloliente que se desprende de cuerpos enfermos, de materias en descomposición o de aguas estancadas; se consideró causa de enfermedades infecciosas, especialmente las epidémicas, antes del descubrimiento de los microbios.
Proviene del griego miasma, de miaino, manchar.
"Durante treinta días no me verás, porque mientras dura el embalsamamiento debo permanecer sin mostrarme a nadie a fin de no infectarlo con las miasmas que trasciende el cadáver." Mika Waltari, Sinuhé el egipcio.

"Hoy, domingo posnavideño, en cualquier hospital de la Comunidad de Madrid, imagine usted que un inmigrante sin papeles se presenta aquejado de algo grave. Le atienden de milagro y porque la prestación sanitaria aun está garantizada universalmente por los pelos. Pero si fuera por algunas mentes preclaras, de buena gana le pondrían de patitas en la calle, para ahorrar o para que no ensucie con sus virus, su sangre y sus miasmas los vistosos pasillos de los centros desahuciados, ni asuste a las telarañas que asolan la bochornosa sanidad que los pobres madrileños nos merecemos, al parecer, por imbéciles". Jesús Ruiz Mantilla, "Feliz Navidad, Güemes", El País, 27 de diciembre de 2009.
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